Las bañeras para bebé es el recipiente perfecto para lavar a tu pequeño, pero ¿en qué momento se le queda pequeña? En realidad, no hay una regla fija sobre cuándo se debe dejar de usar la bañera para bebés, pero la mayoría de los bebés están listos para la bañera alrededor de los 6 meses o cuando son capaces de sentarse y sostenerse por sí mismos.

El tamaño de tu hijo puede tener mucho que ver con el hecho de que no hayas cambiado. A algunos niños se les queda pequeña la bañera de bebé, mientras que otros aún caben cómodamente dentro de ella al año de edad. También hay otros factores: Tal vez tu bebé pueda sentarse, pero aún no controla completamente su cuerpo. Tal vez quieras ahorrar agua limitándote a una bañera pequeña para bebés. Haz lo que te resulte más cómodo y lo que mejor funcione para tu hijo.

Cambia de lugar gradualmente

Una bañera de bebé pequeña y estrecha es muy diferente a una bañera enorme, y tu pequeño probablemente lo notará. Intenta poner el baño del bebé en la bañera para hacer la transición.

Si has utilizado la bañera para bebés en otro lugar que no sea el cuarto de baño, llévala al cuarto de baño durante un tiempo para que tu hijo se familiarice con el entorno antes de introducirla en la bañera normal.

Otro truco para facilitar la transición es omitir por completo la bañera para bebés y colocar simplemente al bebé de espaldas sobre una toalla en el fondo de la bañera. Utiliza sólo unos centímetros de agua tibia y una toalla caliente y húmeda sobre su cuerpo. Levanta la toalla según sea necesario para limpiar cada zona.

Para mantener al niño caliente, vierte de vez en cuando un poco del agua de la bañera sobre la toalla. Puedes empezar a hacer esto en cualquier momento antes de que tu bebé se incorpore para ayudar a que el paso a la bañera grande forme parte del programa habitual.

Proporcionarle apoyo

Las primeras veces en la bañera pueden dar un poco de miedo, sobre todo si a tu hijo no le gustan los baños. Esto es especialmente cierto si has estado utilizando una bañera para bebés de estilo europeo que ofrece un ajuste muy estrecho y cómodo y un apoyo para la espalda; algo muy distinto a una bañera amplia.

Si este es el caso, o si tu bebé aún no es capaz de sentarse, prueba a dar el paso a la bañera grande utilizando un asiento de baño bajo tu constante supervisión.2 Además de sujetar a tu hijo, también evitará que se tumbe en el agua y se mueva libremente, lo que puede ayudarle a sentirse más seguro hasta que esté preparado y acostumbrado a bañarse en la bañera grande.

Aliviar el dolor de espalda

Algunos padres son reacios a pasar del baño del bebé a la bañera grande porque agacharse les produce tensión en la espalda.3 Si ese es el caso, utiliza el fregadero de la cocina, siempre que tu hijo aún quepa. Podrás estar de pie, lo que reducirá la tensión en tu espalda.

Si esto no es posible, mantén los baños cortos, pero lo suficientemente largos para hacer el trabajo. También puedes considerar la posibilidad de utilizar un fular especial para el baño, como el fular de ducha Bathing Buddies. Sólo tienes que poner a tu bebé en el portabebés y meteros juntos en la ducha, ahorrando así el desgaste de tu espalda.

Elige productos sin lágrimas

Considera la posibilidad de utilizar productos sin lágrimas durante el mayor tiempo posible. Son muy eficaces y los niños pequeños tardan un tiempo en aprender a aclararse el pelo sin que les entre nada en los ojos. Además, los pequeños tienden a salpicar, y el agua jabonosa también se les mete en los ojos.

Una vez que hayas experimentado el ardor, el escozor, el jabón en los ojos, los gritos y los llantos, será difícil que tu hijo vuelva a confiar en ti. Evita que la hora del baño se convierta en una batalla utilizando jabones y champús sin lágrimas.