Nadie tiene ganas de ir al dentista. Sin embargo, para algunas personas es algo más que una simple aversión a ir al dentista. Algunas personas, muchas de las cuales han tenido una mala experiencia con un procedimiento dental, tienen una ansiedad o un miedo tan severo al dentista que soportan el dolor de dientes y otras dolencias dentales en lugar de ir al dentista.

Acudir regularmente al dentista es importante tanto para la salud bucodental como para la salud general. Sin embargo, millones de personas evitan ir porque tienen miedo. El miedo al dentista tiene incluso un nombre oficial: dentofobia. Pero, ¿Cómo se puede superar el miedo al dentista? Aquí te dejamos algunos consejos de Dr. Urbina para visitar al dentista:

Ir al dentista

Si el miedo al dentista es leve, la mejor manera de superarlo es ir al dentista. Postergarlo sólo empeorará la ansiedad. Para las personas con miedos más graves o incluso fobias al dentista, ir al dentista sin más puede no ser una opción y pueden ser necesarias otras técnicas.

Hable con su dentista

Si tienes demasiado miedo para reservar una cita, intenta hablar primero con tu dentista. El dentista puede ayudarle a superar algunos de sus miedos. Incluso puede tranquilizarte para que te sientas más cómodo pidiendo la cita.

Pide que te seden

Si necesitas un trabajo dental más importante que una simple limpieza, puedes pedir que te seden durante el procedimiento. No todos los dentistas ofrecen esta opción, por lo que es conveniente que compruebes y te asegures de que tu dentista ofrece este servicio. Puede estar menos nervioso si sabe que el procedimiento se completará mientras no es consciente de que está ocurriendo.

Busque un dentista especializado en el tratamiento de pacientes temerosos

Algunos dentistas se especializan en tratar a los pacientes que les tienen miedo. Pueden explicarle todo lo que van a hacer para que no haya incógnitas. Algunos pueden reunirse con los pacientes en su oficina primero en lugar de en la sala de examen. Esto puede ayudar a dar a los pacientes que tienen miedo una mayor sensación de control sobre la situación.

Pruebe la terapia de exposición

La terapia de exposición puede ser una técnica eficaz para controlar el miedo al dentista. Consiste en pasar por el proceso de ir al dentista por etapas. El primer paso puede ser poner un pie en la sala de espera. Puedes ir tantas veces como necesites para sentirte cómodo con el simple hecho de estar en la consulta del dentista. A continuación, puede reservar una cita para una pequeña parte de una visita normal. Puedes reservar citas parciales y ocuparte de todo poco a poco hasta que estés preparado para una visita completa al dentista.

Tomar medicación

La medicación no puede resolver por sí sola el miedo al dentista. Sin embargo, la medicación contra la ansiedad puede ayudar a aliviar los síntomas y facilitar la visita al dentista. La combinación de la medicación con la terapia de exposición podría ayudarte a conseguir una cita.

Lleve a alguien con usted

Muchas clínicas dentales te permiten llevar a alguien a la sala de exploración. Si estás nervioso por la cita, intenta pedirle a alguien de confianza que te acompañe. Esta persona puede proporcionar una presencia reconfortante y también ayudar a distraerte.

Acude a un psicólogo

Si tu miedo al dentista es más una fobia que unos nervios, podría ser una buena idea acudir a un profesional antes de intentar reservar una cita. Hablar con un psicólogo puede ayudarte a conocer la raíz de tu miedo al dentista. También puede proporcionarle algunas técnicas para ayudarle a calmarse en el dentista.

Pruebe las técnicas de relajación

Practica técnicas de relajación con antelación para poder utilizarlas cuando estés en la cita. Pueden consistir en meditación y ejercicios de respiración profunda. Otra opción es llevar auriculares con cancelación de ruido para no oír los sonidos de las herramientas del dentista. Acudir por la mañana también puede ayudar en este sentido. Para empezar, acabas antes tu cita en lugar de tener que preocuparte por ella durante todo el día. Además, hay menos gente y, por tanto, menos ruidos de las herramientas dentales.